Los frutos del canistel son ovoides pueden alcanzar una longitud hasta 15 cm. Tienen un color amarillo anaranjado igualmente su pulpa, que es de textura harinosa y se asemeja a la yema de un huevo cocido; posee un sabor dulce y tiene 1-3 semillas ovoides de color marrón. El peso del fruto varía entre 150 y 500 g.

Los canisteles son muy apreciados por su alto valor alimenticio, debido a que son ricos en vitamina B3, vitamina A, y tienen un alto contenido de ácido ascórbico antioxidante; además, la corteza del árbol es empleada en decocciones por su función astringente y una preparación de sus semillas son usadas como un remedio para las úlceras. El consumo de los canisteles es en forma de frescos, en batidos, helados y es empleado en la repostería.

Siempre han existido las interconexiones entre la comida y los mitos religiosos, especialmente en Cuba se manifiesta en los rituales de la santería, donde se puede apreciar la correlación entre la alimentación de los orishas (santos) y el bienestar de los creyentes.

Cada orisha tiene su plato preferido y los devotos de la orisha Ochún le dan como ofrenda el canistel en almíbar de miel, que es uno de los platillos preferido de Ochún, porque el canistel es preparado en un almíbar de miel con cascaras de naranjas; según las creencias, la orisha Ochún después del baño se deleita con la fruta y con el platillo en almíbar.