Si bien la expresión es poco utilizada en la gastronomía caribeña, dicho término tiene que ver con un juego de azar, en especial, los jugadores de cartas. Y cuentan en distintos portales web, que los jugadores de cartas, entre sus más expertos, se hallaba el chilindrón, jugador que lograba obtener en su juego las siguientes cartas: la sota, el caballo y el rey en una misma mano. Una vez que poseías este juego, se le denominaba chilindrón.

Esto nos da una idea del por qué trasladar este término a la gastronomía, pues, si un jugador se le denominada de esa manera por obtener una combinación “perfecta”, entonces, en la cocina es necesario tener una combinación perfecta para lograr preparar un buen chilindrón de chivo. Una mezcla de ganadores.

En términos concreto, chilindrón es una salsa o guiso que varía según la región donde se prepara, bien sea en España o Cuba. En el caso cubano, esta combinación es el resultado de la sazón de los esclavos negros, quienes ya poseían la sazón para preparar el chivo, acompaño de una rica salsa, en el cual no puede faltar el quimbombó y plátanos.

Esta receta fue adaptándose hasta convertirse en lo que es hoy en día, en un plato criollo que agrupa todas las razas y sabores del pueblo cubano. Así como entonaba el gran Ignacio Villa: “chivo que rompe tambó, con su pellejo paga y, lo que es mucho mejor, en chilindrón acaba”.