Vaca Frita es una comida tan típica entre cubanos como de consistencia crujiente; aunque se parece al plato aquel, resulta más sencilla su preparación y presentación. En esta no lleva tomate; además, Vaca Frita es carne frita, un tanto tostadita y no en salsa. Se trata de formas y texturas diferentes. Y no se preocupe tanto por el nombre del plato. Así son también las cosas en Cuba y otros lugares: que si la denominación proviene del periodo pre-hispánico o de la colonia, del cine o la TV... allí los nombres son curiosidades, tales como “María la Gorda”, las “Tetas de María Teresa”, el “Paticruzado”, etc.

La carne destinada a la preparación de Vaca Frita tiene que ablandarse antes, dejarla enfriar y proceder a desmenuzarla en hebras muy delgadas para que, al ejecutar más tarde el sofrito de este alimento en poco aceite caliente, se le imprima el toque de distinción con lo crujiente que lo hace singular. Luego debe ser adobada para dejarla reposar. En su preparación intervienen combinados la falda de res, cebolla, pimientos, dientes de ajo, agua, aceite vegetal, limones verdes, sal, pimienta y comino al gusto. ¡Nada que falte en la cocina! Vaca Frita tiene como acompañantes el arroz, frijoles negros, ensalada, plátano maduro frito (o tostones), rebanadas de pan (tipo baguette) y, en algunos casos, usan a este y al plato de Vaca Frita para preparar sándwich e ingerir de esa forma el alimento. El resultado bien puede calificarse como estupendo, rebosante de sabores y buen aroma.

De entre toda la oferta culinaria cubana, la Vaca Frita destaca por su delicia, carta de presentación indiscutible para el gusto de cualquier comensal. Vamos a probarla para el buen recuerdo.