El legado musical y alimenticio de la fiesta en Cuba

Los esclavos africanos no sólo influenciaron con su comida tradicional a toda la gastronomía en Cuba, su influencia en la música fue igual de importante, ya que gran parte de los ritmos y bailes que actualmente se pueden disfrutar en esta isla tienen profundas raíces negras. El folclore africano de la comida y la música penetró tan profundamente en la tradición cubana que muchas personas incluso llegan a confundirlos.

Adicionalmente, el aborigen y el africano encontraron una relación privilegiada desde su condición compartida de "sometidos", lo que propició un intercambio cultural muy intenso y continuado y que ambos adoptaran las celebraciones tradicionales del otro. Más adelante, poco a poco, los criollos y las clases más altas que ya iban forjando una identidad nacional, comenzaron a despreciar las corrientes alimenticias y musicales estrictamente españolas y se decantaron por la comida que los cocineros cubanos preparaban para sus propias familias,  usando ingredientes  más endémicos.

También en sus fiestas comenzaron a permear los alegres ritmos afro-cubanos, lo que permitió que hoy en día podamos disfrutar de un acervo maravilloso de música y comida nacionales que, al ir de la mano, conforman las delicias del paladar y el oído del país, tan íntimamente ligados.

En enero de 1898 Cuba alcanza la autonomía política, y se celebra el evento públicamente con un menú cuidadosamente cubano, con lo cual la cocina termina de trascender a las clases sociales y se vuelve un asunto de nacionalidad absoluta. En cuba se desarrollaron estilos musicales tan diversos como son la salsa, el danzón, la guaracha, el mundialmente alabado son cubano, el chachachá, y la  trova.

 

La comida tradicional de las fiestas cubanas

Una de las celebraciones más importantes para el cubano es el día de noche buena. La tradición implica que la familia se reúna alrededor de una mesa rebosante de alimentos ricos en calorías y de preferencia fritos. El plato estelar de esta fiesta cubana, a diferencia de tradicional pavo horneado del resto de América,  es el cerdo o lechón asado en vara, al fuego lento, para que quede muy jugoso. En esta fecha  también se estilan platos que pueden encontrarse cualquier otro día en las mesas tradicionales cubanas,  como los infaltables  frijoles negros o frijoles dormidos –representantes internacionales de la gastronomía de la isla-, el arroz, lechón asado con mojo criollo, ensalada fresca, yuca, postres diversos de herencia española como el turrón y las yemitas, entre muchos otros.

Además de la navidad, el cubano no pierde pretexto para salir de fiesta. Y no es de extrañar, pues con un acervo tan rico de tradición, música y gastronomía, hay que aprovechar la más mínima ocasión  disfrutar la vida caribeña. La mayor parte de la comunidad cubana hoy en día es cristiana, sin embargo, desde la  conquista española que llevó  con la evangelización las fiestas patronales, se siguen celebrando muchos días sagrados  del calendario católico ya que su particular gusto y culto por la santería los ha amalgamado bien a la cultura.

El conocido “Guateque”, que en sí mismo es sinónimo de parranda, es una fiesta  campesina que ha sobrevivido intacta a cientos de años de modernización. El “Changuí” es una fiesta parecida que se celebra en la provincia de Guantánamo. De los españoles también perdura la tradición del carnaval, siendo los más representativos el Carnaval de Santiago de Cuba, el Carnaval de Camagüe y el internacional  Carnaval de la Habana.  De los esclavos negros africanos perduran  los “bailes de tambor” y cientos de celebraciones locales relacionadas a la santería y a la tradición yoruba.  

Como ya hemos mencionado, estás son fiestas que se caracterizan por el baile, y claro, la comida no sólo no puede faltar para reponer energía y seguir bailando,  también porque junto con la música,  representa la  historia, la alegría y la magia del pueblo cubano.