Entre familias antillanas prefieren degustarlo los días domingo por la abundancia de su presentación, capaz de rendir suficiente para satisfacer la demanda familiar completa, en casa o ante las visitas de amistades. Por eso también es opción alimentaria de cara a la playa veraniega. Además, este Arroz con Pollo resulta tan vistoso como económico y fácil de elaborar.

¿Cómo llegó o surgió en Cuba el Arroz con Pollo? No está claro aún, pero su presencia es nacional, así como las variantes en preparación y presentación (arroz con pollo a la chorrera [asopada, coloreada con bijol], a la milanesa, a la jardinera…), observándose algunas que muestran al arroz más desgranado o mojado, más o menos consistente, con más o menos caldo, aplicando el arroz blanco o el amarillo, todo según el gusto del cocinero. Pero se ha creído que, durante el coloniaje tardío, algunos esclavos chinos (trabajadores muy precarizados) lo traen a Cuba.

El Arroz con Pollo a la Cubana se prepara en cazuela con aceite caliente. Allí sofríen cebolla y ají verde, agregando ajo, comino, orégano, laurel, salsa de tomate y vino seco; luego incorporan y mezclan el pollo, caldo de pollo con achiote petróleo, el arroz y sal al gusto. En otras regiones le agregan pasas y culantro (para darle una coloración más verde que amarilla). Después se derrama una cerveza sobre todo el preparado. Servido mejor en bandeja de barro y caliente, el plato se acompaña con ensalada verde, tostones o plátano frito, pimientos en conserva y guisantes (petit pois), todo un contraste de aromas y sabores ante el notable color amarillo del alimento principal.

Un delicioso aroma invade el espacio donde preparan Arroz con Pollo a la Cubana, plato reconfortante, saciador y de especial sabor. Probarlo es darle un gusto inolvidable al paladar.